Érase una vez “El hombre”

El miedo se ha apoderado del mundo, del miserable y ridículo ego del hombre.
Se dice que El hombre está en la cumbre de la cadena alimenticia. Falso.
La suerte del Hombre lo ha puesto ahora en el hoyo de una cucaracha: encerrado, 
enclaustrado, pensando y viendo pasar el día y las noticias como si viviera el mundo
 desde un búnker pos apocalíptico.

Qué frágil eres Hombre. Me das risa y al mismo tiempo vergüenza y pena.
El poderoso homo sapiens encerrado en su propia casa, 
destinado a ver por televisión la 6ta temporada del COVID-19.

¿Qué harás? Acatarás lo que se te dice como fiel sabueso para respetar
el mandamiento de “¿no rebelarte a tus mayores”?

Tu libertad es tan pobre como tu conocimiento de ti mismo.

Ahora, Hombre, eres frágil.
Tienes miedo no sé de qué.

Ahora valoras más lo que algunos pudieran o pueden hacer por ti.

Hombre: me siento y te contemplo. Muevo mi cabeza en dos sentidos
 y echo a reír. Cómo me río... me mofo de ti, de tu incapacidad para gobernar la paz; 
me río de tu soledad, de tu individualismo, hasta de tu corriente significado de la vida.

Eres una broma. No tienes valor para enfrentar la realidad que has creado. 
Esa que te tiene ciego, gordo de mentiras y tonto de tus tonterías.

¿En qué te has convertido?:
¿en esclavo del internet?
¿en un iluminado por los influencers?
¿en un ser “informado”?
¿en un ser “equilibrado”?
Yo sé en qué te has transformado:

Eres un caminante sin camino, porque no sabes a dónde te llevan tus pasos. 
Cuando eliges un camino, de inmediato cambias de parecer tomando otra dirección
por culpa de tu ser curioso e inquieto.

Eres un sueño que no ha despertado.
Eres un pedazo de música que no encuentra su final.
Eres un grano de arena en el desierto que cree que todos lo ven.
Eres un náufrago sin isla.
Eres una puerta sin cerradura.
Eres una cerradura sin puerta.
Eres un globo perdido entre las nubes.
Eres “érase una vez”, una y otra vez. Eres un cuento que se repite de muchas maneras.

Eres la fe perdida, el Dios imaginario.
Eres un niño que juega a atrapar estrellas en el día, cuando todos están dormidos.
Eres la palabra mal escrita.

Hombre, vuelve tu mirada hacia ti y recompone el sentido.
Hombre, vive libre, encuentra tu ficción posible.
Desafía tu pobreza espiritual y a la palabra que gobierna tu cansancio.
Libérate de la ambulancia que viene por ti y respeta el lugar que ocupas en el universo.

Jaime Gómez Castañeda
4 Abril 2020

2 comentarios sobre “Érase una vez “El hombre”

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