Potenciar la memoria

Jaime Gómez Castañeda (2020) Consolidación u olvido

Con el artículo “El mito del 10% del cerebro” nos dimos cuenta que realmente utilizamos la totalidad del cerebro y no solamente el 10%. Cada persona hace funcionar su masa encefálica de manera distinta. Entonces, abrimos la gran interrogante ¿cómo potenciar el desarrollo del cerebro para obtener mejores resultados? Posteriormente le compartí, estimado(a) lector(a) el artículo “Cerebro plástico”, y le dije que iba a compartir aquellos aspectos que los neurocientíficos han acordado, tienen que ver con el desarrollo del cerebro. Publiqué “El poder de la atención”, luego “La inteligencia emocional” y ahora, me encargaré de “Potenciar la memoria”.

La memoria es una función esencial del pensamiento que está relacionada, sencillamente, con todo nuestro ser. ¿Quién no ha tenido lapsus odiosos de pérdida súbita de memoria? Por ejemplo: ¿dónde dejé las llaves, el billete de lotería? ¿dónde anoté ese número telefónico, ¿cuánto me dijo mi mamá que comprara de frijol? ¿cómo se simplificaba esta ecuación? El neurocientífico Antonio Damasio dice que la memoria ayuda a la mente consciente para llevar a cabo los procesos de pensamiento, juicio y decisiones; en pocas palabras, es necesaria en las tareas a las que nos enfrentamos en nuestro día a día y en cualquier otra cuestión de nuestra vida, de lo trivial a lo sublime (2019:139).

Cada que abrimos los ojos, después de dormir, recreamos nuestra realidad en base a los recuerdos de la memoria. Si ésta estuviera atrofiada, tendríamos dificultad para reconocer el espacio en que nos encontramos, pero quizás lo más aterrador que ocurriría, es experimentar la pérdida de sensación del yo (Feldman, 2019: 243). Todos hemos construido a lo largo de los años una identidad histórica que nos permite autodefinirnos en muchos aspectos; con una memoria fallida –como en el caso de la enfermedad del Alzheimer- estaríamos al borde de la aniquilación de la personalidad y condenados a conocer el mundo por primera vez cada día, por ejemplo.

Estimada(o) lectora(or) la memoria es un proceso psicológico fundamental que debemos estimular para experimentar sus beneficios. Anteriormente se creía que la memoria era algo así como un almacén, el cual podíamos llenar de diversa información. Esta creencia está respaldada por muchos teóricos en la actualidad. Sin embargo, la neurocientífica Lisa Feldman (2019) ha demostrado que el cerebro humano no es ninguna especie de almacén. La degeneración neuronal es el argumento principal para terminar con el mito. Las neuronas tienden a agruparse constantemente según lo demanden los distintos procesos cognitivos que realiza nuestro cerebro. Entre ellos, la memoria. Dice Feldman (2019)  que la degeneración neuronal puede entenderse mejor con el dicho “todas para uno” (como decir, todas las neuronas para un proceso cognitivo). No hay neuronas especiales para el proceso de la memoria, sino que, el cerebro funciona como un todo para ejecutar procesos del pensamiento simples a complejos.

La degeneración neuronal está relacionada con la función predictiva del cerebro y ésta con la memoria (Damasio, 2019:140). Lo explico de otra manera: predecir es anticiparse a lo que va a pasar y nuestro cerebro lo hace en fracciones de milisegundos, que en múltiples ocasiones ni siquiera somos conscientes de ello. A cada momento el cerebro recibe inputs (entradas) del exterior que ponen a prueba su función predictiva. Ejemplo: llegamos al trabajo y comenzamos a saludar a los compañeros de manera habitual, pero en el fondo de la sala de reuniones está una persona con un corte de pelo extraño y un atuendo excéntrico. Nuestro cerebro comienza a observar y ejecutar un sinnúmero de hipótesis a una rapidez impresionante: ¿quién será esa persona? ¿será un payaso? ¿el nuevo jefe? ¿la nueva imagen corporativa? ¿un proyecto? ¿la persona que me sustituirá? ¿el personal de limpieza? ¿un invitado?… Al final, nos quedamos con “un invitado especial”, esta sería la mejor predicción en base a los conceptos que se movieron en el cerebro. Nuestro jefe comienza a hablar y presenta al extraño como el nuevo apoderado de la empresa. En otro ejemplo, estoy sentado en una banca del parque y enfrente de mí está una joven a la cual observo discretamente. La joven recibe una llamada telefónica. Conforme avanza la conversación comienza a llorar: su semblante se torna pálido, los labios se tuercen, por instantes abre y cierra sus ojos, sus manos parecen temblar y su cuerpo se vuelve inquieto, dos veces eleva su mirada hacia las nubes. La joven y yo nos encontramos súbitamente en una mirada y ella sonríe un poco. Los pensamientos que pasan por mi mente predicen que la joven recibe noticias desagradables y quizás requiera un poco de apoyo. La joven termina su llamada diciendo a su interlocutor que esa noticia la pone muy feliz ya que deseaba ser madre desde hace ya varios años y que no podría creer los resultados del estudio. Mi cerebro observa cientos de eventos a diario -pero no a todos les pone atención por igual- e intenta darme el mejor resultado (predicción), a veces acierta y en ocasiones falla. Feldman dice que “las predicciones visuales, auditivas, gustativas (gusto), somatosensoriales (tacto), olfativas (olor) y motoras viajan por todo el cerebro influyéndose y limitándose entre sí. Estas predicciones están controladas por los inputs  sensoriales del mundo exterior, que el cerebro puede priorizar o ignorar” (2019: 93).

En la función predictiva del cerebro interviene la memoria y su aliado eterno el aprendizaje. Los errores o fallas en la predicción pueden corregirse con el aprendizaje de nuevos conceptos a base de distintas experiencias. Los ejemplos anteriores serán experiencias a considerar en futuras situaciones. Me daré cuenta que no siempre las señales que observo darán por resultado lo mismo. Por ejemplo, el lenguaje no verbal no siempre significa lo mismo.

Ahora abordaré la relación aprendizaje y memoria para ofrecerle, estimado(a) lector(a) algunas alternativas útiles para potenciar su memoria y obtener mejores predicciones cerebrales.

Repetir para no olvidar

Alrededor de 1885 el filósofo y psicólogo Ebbinghaus publicó un estudio experimental sobre la memoria. En síntesis, descubrió que “la gente tiende a olvidar el noventa por ciento de lo que aprende en clase en menos de treinta días. Así mismo, demostró que la mayoría de estos olvidos suceden durante las primeras horas después de la clase. Y concluyó que la repetición del recuerdo dado tenía más probabilidades de persistir en la mente (Medina, 2010: 118-119). Recuerda estimada(o) lectora(or) cuando nuestros maestros(as) nos pedían que repitiéramos hasta el cansancio las tablas de multiplicar. Estoy seguro que a la fecha no ha olvidado esas experiencias y mucho menos cuanto es 2 por 2. Quizás vacile en el resultado de 8 por 9 o le cueste trabajo predecir el resultado correcto, pero en algunos segundos podrá decir que 8 por 9 es igual a 72. Reza un dicho “lo que bien se aprende, jamás se olvida”. Sé que en aprendizaje confluyen una inmensidad de variables, entre ellas, la significancia de lo que se intenta aprender. Si a mí me apasionan los temas relacionados con el desarrollo humano, desde luego que llevaré ventaja en mi aprendizaje sobre los estudiantes de mi clase que les llame más la atención los números y la ingeniería. Pero ambos tienen que tener en cuenta que la repetición es fundamental para consolidar aprendizajes y puedan recuperarse con mayor facilidad a través de la memoria. Ya que, por más que me apasione el desarrollo humano, es imposible memorizar toda la información a la que estaré expuesto a lo largo de mi vida.

Hablemos de la consolidación. Para que un recuerdo persista en la memoria, lo dijo Ebbinghaus, tiene que repetirse, sino, pasará al olvido. Estimado(a) lector(a) ¿cuántas veces se transmite un comercial en televisión? El éxito de las marcas comerciales superfluas se basa en la repetición de su contenido superficial que no impacta en lo más mínimo en la salud de las personas. Lo siento, no resistí poner esta analogía. La consolidación significa que el recuerdo se queda con nosotros para siempre. Si, tiene que ver la repetición, pero también la significancia, como lo mencioné anteriormente. Pondré otros ejemplos de significancia donde la repetición no es tan necesaria para lograr consolidación de recuerdos: la ruptura de una relación de pareja que duró algunos años conservará por muchos años más recuerdos; una violación o un abuso sexual es significativo y no necesariamente tiene que repetirse una y otra vez para consolidarse, lo mismo pasa con la muerte de un ser querido con quien formamos lazos de apego significativos.

Hay personas que ostentan una memoria prodigiosa impresionante y que no requirieron repetir y repetir, repasar y repasar, simplemente tienden a memorizar todo con lujo de detalle. Muchas de esas mentes brillantes son personas autistas o con ese talento sobre desarrollado, los demás somos simples mortales que podemos desarrollar más el proceso de la memoria. Por otra parte, existen personas con trastornos de la memoria.

Antes de pasar a las recomendaciones para potenciar nuestra memoria, le comparto una cita del neurocientífico Damasio (2019) que considero de gran valor:

La memoria es imperfecta, los sentimientos, nunca se memorizan y, por lo tanto, no pueden ser rememorados. Pueden ser recreados, más o menos fielmente y, en ese proceso de rememoración, ser utilizados para completar y acompañar a los hechos que se recuerdan (196-199).

¿Había pensado alguna vez en esa información? Interesante, ¿no le parece?

Potenciar la memoria

Cuando estoy frente a mis estudiantes de bachillerato les pregunto: ¿qué tanta información recuerdan de su secundaria en una escala de 0 a 100%? Algunos se voltean a ver y sonríen pero se atreven a dar una cifra. Nadie dice 100%. Les propongo un análisis muy sencillo: ¿cuántas horas a la semana iban a su secundaria? ¿Cuántas por mes y por año? Indudablemente estuvieron expuestos a cientos de horas. ¿Cuánta información pasó al olvido? Este dato podría darnos una idea de cuántas horas fuimos de paseo a la secundaria sin que pasara nada altamente significativo.

Termino diciendo a mis estudiantes que mi porcentaje de recuerdos de la secundaria es deplorable y que mi bachillerato me ayudó bastante a asumir una disciplina específica para mejorar mi rendimiento escolar y estimular mi memoria. Aun así, los recuerdos de mi bachillerato no son del 100%. Como le dije estimado(a) lector(a) es imposible memorizar todo.

1.-Gracias a los trabajos de Ebbinghaus nos queda claro que tenemos que repetir la información para que se consolide en nuestro cerebro (se quede para siempre) y pueda ser utilizada de mejor manera en la función cerebral predictiva. En la actualidad se han inventado memorias auxiliares para ayudarnos a recordar:  hay aplicaciones que nos envían recordatorios, agendas electrónicas que sincronizan todos nuestros pendientes y que ayudan a organizar las actividades. Usted sabe a lo que me refiero con mayor precisión, pero la tecnología no puede hacer todo por nosotros, pues son eso “memorias auxiliares”. Hay tareas especiales que debemos hacer para consolidar recuerdos.  

Si es estudiante de cualquier nivel educativo, repase lo aprendido. Cree un grupo en alguna red social solo para socializar el aprendizaje. Acostumbro a crear grupos de WhatsApp con invitados voluntarios que utilizo para repasar. Simplemente envío una pregunta para repasar lo visto en clase y los estudiantes responden de manera breve. Esta actividad tan sencilla provoca que su cerebro retome lo aprendido fuera de clases. Se estimula la degeneración neuronal y se dan pasos importantes a la consolidación. Otra alternativa es crear clubs para repasar, reforzar el aprendizaje. En estos momentos me viene a la mente la cinta “La sociedad de los poetas muertos” que tuve la fortuna de verla en mi etapa del bachillerato. Me ayudó mucho para adquirir una disciplina específica y a aprender a reunirme con mis amigos para estudiar. Su premio Óscar la recomienda ampliamente.

En YouTube hay diversas recetas para estimular la memoria, tome alguna con precaución y sin caer en eslogan mediático y mercadológico de llegar a tener un super cerebro. Nadie tiene un super cerebro, ni los youtubers que promocionan técnicas mágicas para desarrollarlo. El super cerebro no existe en realidad. Sí podemos potenciar nuestras habilidades para crear productos innovadores pero la perfección solo existe en la palabra. Recuerde que todos podemos desarrollar nuestro cerebro en diferente versión.

2.-Le compartí en el artículo “Cerebro plástico” que me fue muy bien con los estudiantes que participaron en el proyecto con el mismo nombre. Parte del éxito fue la tutoría que les ofrecí, el acompañamiento personalizado. Por lo que, no está de más encontrar un tutor que nos acompañe en el proceso de estimula nuestra memoria. Este profesional puede ser un psicoterapeuta o un coach profesional. Sea estudiante o no, le caerá muy bien ser acompañado(a) por alguien. Puede haber miles de tutoriales en YouTube pero en nuestros tiempos, no hay nada como tener a alguien que nos ayude de manera cercana.

3.-Revise nuevamente el artículo El poder de la atención. Concluirá que la atención está directamente relacionada con la memoria. Cuando nuestra atención está en donde tiene que estar, retenemos mejor la información a diferencia de estar distraídos. Varios de mis estudiantes mejoraron su capacidad de retención (memoria) a partir de focalizar en lo importante: dejando de lado sus celulares y se alejaron de otros distractores del entorno educativo y fuera de él.

4.-Como usted se dio cuenta, estimada(o) lectora(or) no es difícil potenciar la memoria y crear recuerdos para siempre (consolidados). Será deseable asumir una disciplina específica para no olvidar. Ya le contaré en el siguiente artículo como los hábitos están relacionados con el rendimiento del cerebro. Desde luego, crear hábitos, nos hará retomar el concepto de disciplina.

Gracias por su lectura. La(o) espero en el próximo artículo de esta serie para desarrollar más nuestro cerebro.

Hasta la próxima Nota del Autor.

Bibliografía

  • Damasio. A. (2019). El extraño orden de las cosas. La vida, los sentimientos y la creación de las culturas. México. Paidos
  • Feldman. B. L. (2019). La vida secreta del cerebro. Cómo se construyen las emociones. México. Paidos.
  • Medina. J. (2010). Los doce principios del cerebro. Una explicación sencilla de cómo funciona para obtener el máximo desempeño. México. Norma.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s