Ondas cerebrales

En 1994 se estrenó la cinta Frankenstein de Mary Shelly, protagonizada por Robert De Niro, que en mi humilde opinión, ha sido la mejor adaptación de la novela al cine. Para ese entonces, yo estaba estudiando la preparatoria y no fue sino hasta 1999 cuando vi por primera vez el filme en casa. Si usted también vio esta película habrá de recordar cuando Víctor Frankenstein genera movimiento en la mano muerta de un mono a través de unos impulsos eléctricos. Cuando vi la escena quedé impresionado. Si Estimada(o) lectora(or), a mis 19 años, quizás algo tardío, me di cuenta del contexto de la novela y el motivo de su creación. Se trataba de un desafío frontal al oscurantismo con especial dedicatoria al Dios del Cristianismo. La obra se publicó por primera vez en 1818, en ese momento algunas ciencias ya estaban encaminadas al desarrollo continuo y desde luego, muchas ideas oscurantistas ya eran cosa del pasado, teniendo en cuenta que el renacimiento ya había comenzado más o menos desde hace algunos 250 a 300 años.

Bien, ¿qué tiene que ver el Frankenstein de Mary Shelly con el desarrollo del cerebro? -mucho. Se ha dicho por décadas que la ciencia ficción va de la mano con los descubrimientos de la ciencia. En este caso, no estoy pronosticando la llegada de un Frankenstein al siglo XXI, sino solo destacar el descubrimiento de la función eléctrica en el cuerpo y cerebro y su trascendencia en la actualidad. Mary Shelly fue escritora y seguramente utilizó ese descubrimiento para dar forma al argumento de su obra. Se sabe que desde hace 2500 años A.C. la humanidad ya tenía conocimientos de la electricidad y el magnetismo. Pues bien, ahora contextualicemos la función eléctrica en el cerebro. Continuaré con otra referencia cinematográfica.

Ha visto la cinta titulada ¿One flew over the cuckoo´s nest?, en México cencida como “Atrapado sin salida” (1975), protagonizada por Jack Nicholson. En caso de que no, solo le platico que la trama se desenvuelve en un hospital psiquiátrico donde la terapia convulsionante (electroschok) es parte del tratamiento para enfermos mentales.

Se creía que una descarga de impulsos eléctricos masivos iba a poner orden en la corteza cerebral del paciente y la vida regresaría a la normalidad. Si las conexiones sinápticas que mantenían la cordura del paciente se habían roto, unos electroshoks podría remediar la situación. La medicina canceló ese tipo de tratamientos porque no generaba curación. Entonces se dio paso a la terapia farmacológica combinada con la psicoterapia.

El médico inglés Richard Caton (1942-1926) fue un científico cuyo interés estaba en la naturaleza eléctrica del cerebro:

A raíz de sus investigaciones en julio de 1875, Caton informó a la Association médicale britannique que él había empleado el galvanómetro para observar impulsos eléctricos de las superficies de los cerebros vivos en los sujetos animales (cf. Smith 1970)(Doigt 1994). Estos Trabajos pusieron en relieve la presencia de corrientes eléctricas en el cerebro – exactamente en el encéfalo (Caton publicó el resultado. en Edimburgo, sus experiencias sobre los cerebros de los perros y monos; en estos cerebros los electrodos unipolares desnudos se colocaron el uno o el otro sobre la corteza cerebral y el otro sobre la superficie del cráneo. Las corrientes fueron medidas por un galvanómetro sensible; él se percató que había una corriente eléctrica que presentaba variaciones distintas las mismas, que aumentaban durante el sueño) (https://www.rvd-psychologue.com/es/la-neuroestimulacion.html).

En la década de 1920, el neuropsiquiatra alemán Hans Berger descubrió las ondas cerebrales y su relación con diferentes estados de consciencia, entre ciertas actividades mentales y las variaciones de la señal eléctrica emitida por el cerebro. Ya pensaba entonces que ciertas señales anormales reflejaban desórdenes clínicos. En 1958, Joseph Kamiya, profesor de la Universidad de Chicago, entrenó a un voluntario para la emisión de ondas alfa (8-13Hz) y de esta manera confirmó la capacidad del ser humano de controlar sus propias ondas cerebrales. Ahora sabemos que podemos entrenar al cerebro para que sea más flexible y adquiera un mayor poder de recuperación (Romo, 2014: 17-18). En la actualidad están muy respaldados estos hallazgos y se ha ido más allá de la intención personal para modificar las ondas cerebrales. Pero antes de tocar este último punto, le comparto cuáles son las ondas cerebrales más importantes que están asociadas a estados de consciencia:

  • Ondas Beta (13 o más Hz): relacionadas con estados de alerta, atención, focalización y pensamiento activo.
  • Ondas Gamma (40 a 100 Hz): intuición y creatividad, lucidez, extrema concentración.
  • Ondas Alfa (8-12 Hz): nos permite experimentar lucidez relajada, introspección.
  • Ondas Theta (4-7 Hz): somnolencia, imaginería y sueños.
  • Ondas Delta (0-4 Hz): sueño profundo (Romo, 2014: 18-19)

Todos los días, el cerebro experimenta diferentes frecuencias eléctricas, algunas veces provocadas por iniciativa propia, otras, derivadas de estímulos externos. Es muy notorio como ciertas frecuencias están relacionadas con las actividades que realizamos día con día:  las ondas beta nos permiten estar alerta en todo momento, poner atención, realizar el trabajo del día sin descuidarnos; las ondas gama las experimentamos cuando estamos en estados gran lucidez y creatividad, imagine que se encuentra muy emocionado porque le están surgiendo ideas o proyectos impresionantes; las ondas alfa nos ayudan a concentrar la atención en sí mismos: explorar en el interior a través de alguna técnica meditativa; las ondas theta las vivimos cuando nos está llegando el sueño y las Delta nos permiten conciliar el sueño profundamente.

Para desarrollar aún más el cerebro ¿Qué ondas debemos estimular?

Estimado(a) lector(a) recuerda el articulo ¿“El poder de la atención” ? Ahí le insistía en potenciar la atención en lo que se hace a diario y no distraerse, ya que la atención está directamente relacionada con la memoria y el aprendizaje. No le mencioné nada respecto a las ondas cerebrales. Ahora recuerde lo que le decía en el artículo “Construir hábitos” en el que le dije que tiene que haber una sincronía en los factores que intervienen en el desarrollo del cerebro. En este momento usted sabe que podemos estimular una frecuencia determinada de ondas cerebrales para facilitar un mejor rendimiento. Si ya nos hemos dado cuenta de los estados psicológicos que devienen de las ondas cerebrales, ahora el trabajo consiste en sintonizar la frecuencia adecuada para obtener mejores resultados. Ejemplos:

1-Presentarè mañana un examen de física: requiero concentración total y lucidez (ondas Beta y Gamma). ¿còmo le ayudaría usted a su cerebro para cumplir con este objetivo?

2-El estrès me agobia, estoy al borde: ¿por qué no salir de la frecuencia Beta e inducir nuestra conciencia a ondas Alfa o quizás poner más orden en nuestro descanso? ¿le caería bien regular las ondas Delta? ¿Qué recomendaría usted?

La lista de ejemplos serìa extensa por que muy variados son nuestros estados mentales. La recomendación ideal sería encontrar el equilibrio deseado y no volver loco al cerebro en medio de esta modernidad psicótica.

Estimada(o) lectora(or), parece que todo partiría de nuestra voluntad, ¿no es así? Pues no. Aquí es el momento de retomar el punto pendiente que ya le mencionaba respecto a que la ciencia ha ido más allá de la iniciativa personal para modificar la actividad eléctrica del cerebro. Se trata de la terapia llamada neuroestimulación,  que consiste en inducir al cerebro a seguir « algunas frecuencias de las ondas cerebrales », con un objetivo terapéutico; el cerebro va entonces a alinear al estímulo programado y reproducir el estado determinado. El efecto es acumulativo. Inducidas las ondas, ellas son producidas por el cerebro naturalmente en sus distintos estados: podemos así generar, ondas de relajación, de control de la ansiedad, etc. El portal https://www.neurofeedback.cat utiliza una técnica llamada neuroterapia o EEG biofeedback que consiste en entrenar al paciente a mejorar su función cerebral a través de la interacción entre su cerebro y el ordenador. El propósito es lograra la autorregulación  y con ellos mejorar las anomalías que son causa de problemas psicológicos, neurológicos y psiquiátricos, además ayuda a mejorar las conexiones entre las diferentes áreas del cerebro.

El historiador Harari (2016), en su libro Homo Deus cita algunos de los beneficios de la neuro estimulación transcraneal como uno de las terapias que ayudarán exitosamente a modular la bioquímica cerebral. Menciona un par de casos experimentales donde se utilizan los nuevos dispositivos (cascos e interfaces) para provocar estados relajantes en las personas y otros en los que se han obtenido avances significativos para curar la depresión.

Estimada(o) lectora(or), hemos pasado de la terapia de electroschoks a la neuro estimulación no invasiva, lo que vaticina cambios importantes en el tratamiento de las enfermedades mentales y con esto, desde luego, en los estados de ánimo. Para algunos científicos, estos tratamientos aún están en fase experimental, para otros ya son una realidad tangible pero no al alcance de todos. Le recomiendo documentarse aún más sobre esta temática y no caer en manos de charlatanes. Por lo pronto, que le parece si hacemos lo que está en nuestras manos: trabajar en la autorregulación de las ondas cerebrales que están más relacionadas con el desarrollo del cerebro: las ondas Beta, Gamma, Alfa, Theta y Delta. Estoy seguro que si aprendemos a modular su frecuencia, podemos estar más en equilibrio y sacar mayor provecho de nuestro cerebro. Finalizo diciéndole nuevamente que a veces no basta con el “hágalo usted mismo”, necesitamos recurrir a una persona que nos acompañe en nuestro proceso de desarrollo humano, esa persona puede ser un psicoterapeuta, un maestro Yogui, un maestro en la meditación, un investigador en las neurociencias, etc. Por y para algo están estas y otras figuras en el mundo, aprovechémoslas.

Seguiremos en contacto en próxima Nota del Autor.

Sígase cuidando por favor.

Bibliografía

Harari. N. H. (2016). Homo Deus. Breve historia el mañana. México. Debate.

Romo. M. (2014). Entrena tu cerebro: Neurociencia para la vida cotidiana. España. Planeta Spain.

https://www.rvd-psychologue.com

https://www.neurofeedback.cat/que-es-neurofeedback/

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