Leer, la ficción del siglo XXI

Regina A. Gómez Aceves(2020) Leer, la ficción del siglo XXI

Estimada(o) lectora(or) le invito a ser la o el protagonista del siguiente relato:

Son las 7am, me doy cuenta porque mi alarma que está sobre un par de libros me despierta. De inmediato, me incorporo y activo el audiolibro que escucho cada mañana mientras me preparo para ir al trabajo. Es lunes y prefiero tomar el tren eléctrico para aprovechar algunos minutos en la lectura de mi segundo libro del mes. Al bajar las escaleras para tomar el subterráneo, introduzco mi mano en el portafolio para sacar mi libro, y mientras lo hago, me doy cuenta de que algunas personas están paradas esperando el transporte sumidos en la lectura de sus libros. Mientras me dirijo a un lugar donde esperar el tren, observo que dos jóvenes casi chocan de frente por ir leyendo cada uno su libro. En una banca metálica, tipo cromada ,están dos niñas leyendo algunos cuentos cortos; y a mi lado, tres jóvenes entretenidos con los textos: 1984 de George Orwell y Un mundo feliz de  Aldous Huxley. Uno de ellos voltea a ver su reloj y regresa a su lectura de inmediato. Yo abro mi texto en la página 161 y retomo al robot RB-34 de Asimov de la obra Yo Robot. Pasados 15 minutos, llega el tren y lo abordo.  No guardo mi libro, separo las hojas con mi índice derecho y encuentro un lugar para sentarme. Antes de continuar con mi lectura, echo un vistazo a mi alrededor y me doy cuenta que hay diferentes personas de distinta edad y todos llevan un libro en sus manos. Algunos, sí van leyendo y otros no, supongo, por la incomodidad del lugar que les tocó en el tren. En el fondo del vagón puedo ver a un joven de pie que no lleva un libro, pero hace el esfuerzo por leer El cuentacuentos de Antonia Michaelis que está leyendo una adolescente en su asiento. Después de unos minutos, mi viaje termina, leí 10 páginas; y en la caminata de la salida del subterráneo a mi oficina (aproximadamente 6 minutos) rondan por mi mente diversas imágenes y conceptos de ese fragmento de historia que acabo de leer; por ejemplo, le doy forma al robot RB-34 e imagino diferentes escenarios futurísticos en mi realidad. Me quedo con la emoción de continuar la historia en el descanso de mi trabajo. Llego a mi o oficina y mi compañero de trabajo me sorprende diciéndome que ya se publicó el último libro de John Katzenbach -se dio cuenta por las redes sociales-. Correspondo con una cara de asombro seguida de felicidad. Fin.

Ser lector en el siglo XXI (Sociedad del conocimiento y de la información) es la nueva ficción.

¿Qué diría el maestro de la ficción, el viejo Julio Verne acerca de mi relato ficticio? Tal vez su respuesta sea: Pregúntale al capitán Nemo. Estimado(a) lector(a), le invito a leer 20 000 leguas de viaje submarino, donde la crítica que hace el capitán Nemo a la sociedad del siglo XIX puede ser vigente hoy en día.

En la actualidad, la invención del internet y las distintas tecnologías que le dan sentido: teléfonos inteligentes, tabletas, ordenadores y demás dispositivos, han provocado una atrofia de la capacidad lectora. Se sabe que en el Siglo XV la imprenta revolucionó el mundo, fomentando el hábito de la lectura a un nivel inimaginable. Desde luego que las capacidades cognitivas fundamentales como: la memoria, atención, aprendizaje, percepción, toma de decisiones, lenguaje se vieron favorecidas. Pensándolo bien, quizás este descubrimiento fue el principal impulsor del periodo renacentista. Porque las letras ponen al cerebro en una sintonía de mayor creatividad, lucidez e inteligencia. La imprenta fue una tecnología impresionante. Ahora es momento de cuestionarnos ¿por qué si estamos en la llamada sociedad del conocimiento y de la información, dominada por el internet, se dice que se atrofia la capacidad lectora?

Nicholas Carr, en su obra Los superficiales, lo que hace internet a nuestras mentes (2010) nos habla de cómo las nuevas tecnologías, principalmente el uso desmedido de internet, han generado un montón de personas distraídas, superficiales, que no leen a profundidad, con pobre capacidad de concentración y de memoria. Le comparto una cita:

“Lo que parece estar haciendo la Web es debilitar mi capacidad de concentración y contemplación. Esté online o no, mi mente espera ahora absorber información de la manera en la que la distribuye la Web: en un flujo veloz de partículas. En el pasado fui un buzo en un mar de palabras. Ahora me deslizo por la superficie como un tipo sobre una moto acuática” (p.11).

El meollo del asunto es que internet está repleto de hipervínculos e hiperinformación, mucha de ella es una gran masa de basura digital convertida en burdo entretenimiento que poco o nada contribuye al desarrollo de la humanidad. Por si fuera poco, los hipervínculos que aparecen, están seleccionados de forma algorítmica de acuerdo a nuestro historial de navegación, pero casi todo desemboca en temas superfluos. Por ejemplo, yo que acostumbro a leer mucho e investigar nunca me aparen hipervínculos relacionados con mis intereses profesionales ni mucho menos me llega una encuesta para participar en proyectos de investigación científica. La mayoría de las ofertas que aparecen en mis dispositivos son distracciones o trivialidades que provocan la distracción.

Carr comenta en su libro que debido a esta hiperinformación a la que estamos expuestos, el coeficiente intelectual (CI) generacional debería ser más alto que en siglos pasados, pero no es así. Citando a James Flynn, un investigador del CI generacional llega a la conclusión de que cada generación es inteligente de diferente manera:

“No somos más inteligentes que nuestros padres o nuestros abuelos. Nuestra inteligencia es diferente. Y eso no sólo influye en nuestra visión del mundo, sino también en la forma en que criamos y educamos a nuestros hijos” (p. 169).

Carr documenta perfectamente el daño que ha hecho internet y las tecnologías del año 2010 a las mentes, enfocándose principalmente a la pérdida de la lectura profunda a raíz de la distracción que provoca el internet. A la fecha, se han publicado un sinnúmero de artículos científicos en revistas indexadas como Redalyc.com abordando los distintos daños que trae la hiperactividad en el ciberespacio. En octubre de 2020 Irene Hernández Velasco publica en el sitio web de la BBC un artículo titulado Los nativos digitales son los primeros niños con un coeficiente intelectual más bajo que sus padres; resultado de una entrevista con el neurocientífico Michael Desmurget. El artículo gira en torno a la sobre exposición de los niños a las pantallas digitales y su relación con el coeficiente intelectual. Le comparto una cita, pero le conviene leer el artículo completo, vale mucho la pena.

“Para mí, estos niños se parecen a los descritos por Aldous Huxley en su famosa novela distópica Brave New World (“Un mundo feliz”, en español): pasmados por el entretenimiento tonto, privados de lenguaje, incapaces de reflexionar sobre el mundo, pero felices con su suerte”. https://www.bbc.com/mundo/noticias-54554333

Estimado(a) lector(a), no quiero redundar citando más artículos. Vayamos al grano: retomemos los libros, leamos y leamos más en este siglo de los “memes”, “influencers”, “tendencias”, “redes sociales” pero sobre todo, en esta modernidad líquida -que bien ha llamado el sociólogo Bauman (2017) donde todo es pasajero, nada permanece. Vayamos en busca de la sabiduría de los libros, incrementemos nuestra inteligencia emocional a través de ellos (Feldman, 2019); los buenos libros nos ayudan a enriquecer el sentido de la vida, nos ayudan a alimentarnos y a vivir más y mejor. Dejemos por largos episodios el celular, la Tablet o computadora y retomemos la lectura profunda como un acto de meditación (Manguel, 1996:46) para enriquecer y actualizar nuestras redes sinápticas y con ello nuestro sistema conceptual que ayudará en mucho a cambiar la percepción de sí mismo como la del entorno.

Sigamos leyendo…

Hasta la próxima, Nota del Autor

Bibliografía

  • Alberto Manguel, A History of Reading, Nueva York, Viking, 1996, p. 49 [Una historia de la lectura, Barcelona, Lumen, 2006].
  • Bauman. Zygmund. (2013). La cultura en el mundo de la modernidad líquida. México. Fondo de cultura económica.
  • Carr, N. (2010). Superficiales, ¿Qué está haciendo Internet con nuestras mentes? México: Taurus.
  • Feldman. B. L. (2019). La vida secreta del cerebro. Cómo se construyen las emociones. México. Paidos.
  • Hernández, I. (28 de octubre 2020) Los “nativos digitales” son los primeros niños con un coeficiente intelectual más bajo que sus padres. [Mensaje en un blog] bbc.com. Recuperado de https://www.bbc.com/mundo/noticias-54554333

3 comentarios sobre “Leer, la ficción del siglo XXI

  1. Me encanta la oportunidad que me ofreces de ser tu compañera bloguera. Espero que disfrutemos compartiendo nuestros escritos. Yo por mi parte te invito a que leas mis entradas anteriores para que estés al día de lo que voy escribiendo sobre mi novela y puedas ir captando su filosofía, confiando en que comprendas la profundidad de su mensaje.
    Un saludo de bienvenida
    Mary Carmen

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