Efecto Debussy

Mi teléfono celular marca las 4pm, siento el cansancio infernal de toda la semana. Mi espalda tensa, lo mismo que el cuello; humor desequilibrado y, desde luego, unas tremendas ganas de no ser molestado el resto del día. La semana fue invadida por reuniones en línea, envío de tareas, generación de nuevos proyectos, grabaciones, edición y un poco de interacción interpersonal limitada por las reglas de la ya conocida cacique del pueblo: Doña COVID.

Tomé mi laptop, los audífonos y fui directamente a la cama de mi habitación. Acomodé algunas almohadas en la cabecera y me senté con mi máquina en mis piernas. Abrí el explorador de Windows y fui directamente a la carpeta “Música” donde almaceno los ingredientes, que algunos llaman: canciones o playlist, para doparme un buen rato. No lo dudo y voy directo a la subcarpeta que dice “Clásica, opera, sopranos” y selecciono The Best of Debussy. Me pongo mis audífonos y doy clic a esa mezcla de una hora, doce minutos, cincuenta y ocho segundos.

Doy play e inicia con Arabesque Nº1. Al instante, como un adicto que le inyectan su dosis, quedo noqueado. Recargo mi cabeza en la cabecera de la cama y cierro mis ojos. De inmediato me veo en un inmenso teatro, en el centro de la gradería, ni muy cerca ni muy lejos del escenario. Y ahí, en ese recinto, está el maestro Debussy, iluminado por una luz blanca que cae desde el cielo, tocando su hermoso piano. Puedo ver como sus dedos hunden cada tecla provocando una armonía perfecta, tan sensible, que recorre mi cuerpo, llevándolo a un sinnúmero de sensaciones agradables que expulsan al cansancio. Me entrego totalmente a esa melodía.

Luego, comienza “Clair de Lune”… Hago una respiración profunda… y exhalo con gran tranquilidad…. Puedo sentir como mi mente se aclara y mis brazos y piernas gozan de una flacidez reconfortante. Estoy poseído por los acordes de Debussy y permito que su música pinte mi alma de mil colores y la lleve a un lugar seguro, sin miedo, sin tensión, angustia, cansancio. Es entonces que comienzo a pintar un lienzo en el que me encuentro recorriendo un gran bosque verde con árboles gigantes y animales silvestres que observan mi caminar sin ninguna intención de atacar, sin salvajismo, más bien, su mirada es de bondad. Es un bosque donde no se presiente la maldad, el abandono o el rechazo. El cobijo de ese espacio es confortable y amoroso como el abrazo de mamá o el cariño desmedido de mis abuelos.

Al llegar a un pasto verde, me recuesto para sentir como Clair de Lune acompaña la perfección que me rodea. Cierro mis ojos en ese sitio e inhalo profundamente… para exhalar lento… Siento mi ánimo en paz y cómo mi mente, ahora deshabitada por la preocupación y la desesperanza, se entrega al vuelo de un ave que recorre el cielo con total libertad.

Ahora comienza La Fille Aux Cheveux De Lin. Me incorporo del pasto, entro a un lugar donde están mis seres queridos, los que viven y los que ya no. Estamos sentados en una gran mesa redonda de madera, compartiendo los alimentos, al mismo tiempo que bromeamos por viejas anécdotas. Estamos muy felices, no hay un solo rostro serio o indiferente, mucho menos de tristeza. El tiempo no ha pasado, no se conocen las tragedias, estamos completos, como desde el principio que nos da la memoria. Un jardín grande y rico en plantas y fauna silvestre nos rodean. Puedo darme cuenta de que, al lado de nosotros, juegan nuestras mascotas queridas que alguna vez estuvieron con nosotros.

El final de La Fille Aux Cheveux De Lin se acerca y yo me preparo para dejar esa alucinación que me acompañó por unos minutos, dándome paz y tranquilidad. Llevo mis manos a mi corazón y agradezco este espacio que me he dado para estar conmigo mismo y mis sentimientos. Respiro profundo… y exhalo lento… Abro mis ojos y poco apoco repaso con mi vista el lugar en el que estoy para darme cuenta de mi actualidad y reconectar con el presente.

Escrito por

Doctor en Ciencias del Acompañamiento Humano, Psicólogo, Psicoterapeuta, Profesor (Universidad de Guadalajara), ponente en diversos eventos académicos. Un ser humano en constante crecimiento.

4 comentarios sobre “Efecto Debussy

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