La locura

Jaime Gómez Castañeda (2020) Locos

Hace 19 años estaba egresando de la carrera de psicología. Quince días después ya tenía una larga lista de pacientes esperándome. Fui contratado por el Sistema Nacional para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF, México). Cinco años de preparación y disciplina académica me respaldaban para ejercer de un modo aceptable la profesión de psicólogo. Sin embargo, no fue suficiente. Fui rotundamente rebasado por la realidad. Los casos de pacientes esquizofrénicos me hicieron volver al Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales IV (DSM IV) con poco éxito. Los pacientes neuróticos me obligaron a documentarme en bibliografía de consulta psicoterapéutica, también con mínimo éxito. Ante este abrumador encuentro con la realidad, decidí seguir formándome y me inscribí en la maestría en psicoterapia Gestalt.

Ahora estoy frente a este título que he denominado “La locura”. No tanto para seguir narrando mis experiencias frustradas y de crecimiento, sino para ofrecer al lector un marco de referencia que le permita, hasta cierto punto, comprender lo que hemos llamado “locura”.

La palabra psicosis (locura) alude a una enfermedad mental. De acuerdo con la Real Academia Española, se trata de una enfermedad mental caracterizada por delirios o alucinaciones, como la esquizofrenia o la paranoia (recuperado de https://dle.rae.es/psicosis). En el DSM, versión V podemos encontrar variaciones de la psicosis, cuándo pueden aparecer y sus síntomas más característicos. Es un manual de uso psiquiátrico. El psiquiatra es el profesional de la salud a quien se le delega el honorable poder de decirnos qué tipo de enfermedad mental tenemos. Hace 20 años ese manual eran casi privado, ahora, está disponible en internet para todo público, sin embargo, solo un grupo selecto de profesionales puede entenderlo por completo.

La personalidad psicótica (loca) siempre ha existido, tiene un pasado doloroso de incomprensión social, que considero, aún conserva hoy en día, a pesar de los avances científicos con que se cuenta. Las diversas expresiones de la humanidad la han incluido más como metáfora e inspiración que como un tema que debe ser abordado con mayor sensibilidad. Por ejemplo, podemos encontrar la psicosis en el arte y la música, pero no en el sistema educativo, al menos que se estudie alguna carrera relacionada con la salud mental. La personalidad psicótica, por ser una manifestación “anormal”, está excluida del contexto social. Para muchos es un tabú, una presencia de miedo y violencia extrema.

El psicoanalista Darian Leader (2011) en su libro ¿Qué es la locura? nos acerca a la comprensión de ésta. Para él, El sujeto psicótico ha pasado a ser considerado como un objeto al que tratar más que como una persona a la que escuchar (…), el individuo ha desaparecido (p.13). Podemos identificar en la obra de Leader que su principal intención es hacer visible la personalidad psicótica en la sociedad, asumiéndola como una manifestación humana que se comunica a través de un sistema que ha creado. Junto a esta propuesta, también decirnos que estamos rodeados de locos silenciosos, quienes Leader define como gente que puede estar loca sin volverse loca y llevar una vida perfectamente normal (2011:22).

El delirio

En alguna ocasión atendí a un paciente adulto cuya mamá era esquizofrénica. Llegó a mi consultorio cuando tenía 35 años. El cúmulo de historias que me contaba estaban entramadas por un lenguaje metafórico y paradójico. Cada sesión era para mi un reto comprender el simbolismo que emergía de sus discursos. Laing (1994) en “El Yo dividido” cuyo propósito fundamental es hacer comprensible la locura y el proceso de volverse loco. Hace énfasis en aprender a contemplar y oír a la persona, no buscando señales de esquizofrenia, sino simplemente en cuanto ser humano, verlo y oírlo de maneras radicalmente diferentes, al igual que cuando uno ve primero el jarrón y luego los rostros en el dibujo ambiguo (p. 29).

El cine ha aportado mucho para modificar la mirada social sobre el loco o el psicótico. Recodemos la cinta “Atrapado sin salida” (1975) y la reciente “Guazón” (2019). En ambos casos dejan varias notas al auditorio: una, exponer a una sociedad enferma que da a luz mentes psicóticas que fácilmente son excluidas; y dos, cambiar la percepción social que se tiene de esos sujetos.

En palabras de Leader (2011):

Cuando los neuróticos tienen un lapsus, se sienten avergonzados y responsables, porque reconocen que el lapsus viene del interior. Pero en la alucinación psicótica, el elemento perturbador llega del exterior: no somos nosotros, es el Otro. No viene del interior, sino del exterior: no se trata de nosotros hablando de nuestro pesar, como en el lapsus del neurótico, sino del Otro hablándonos directamente. (p. 58)

 Continuando con Leader, “mediante el lenguaje, lo simbólico se introduce en lo real de nuestros cuerpos y los ordena” (p.72). Francisco Huneeus (1986) en su obra “Lenguaje, enfermedad y pensamiento” refiere que:

El límite entre el orden y el caos no es nada de preciso, y de naturaleza bastante subjetiva. Todos tendemos a organizar nuestro propio caos y el que vemos afuera de nosotros. Las enfermedades mentales son caos, esta es una tendencia humana. No siempre nuestro orden es orden, pudiera ser un caos, una forma de equilibrio psíquico (p.19)

Cuando escuchamos los delirios de una persona, pensemos distinto, dice Leader. El delirio, para Freud, no es un síntoma primario de psicosis, sino un intento de autocura. Cuando se hace un agujero en el mundo de una persona, el delirio lo repara dotándolo de significado: los coches que pasan me espían, las cortinas se mueven porque hay un micrófono, el amigo que me ha saludado de modo distinto hoy se ha compichado con los que me persiguen (Leader, 2011: 93). Tengamos en cuenta que “en la esquizofrenia, las ideas paranoides constituyen un mecanismo de defensa contra el miedo a la desintegración” (Ibid: 102).

Atención, estimado lector: no se sorprenda cuando de repente aparecen tecnicismo del contexto psiquiátrico. Recuerde que este ensayo es una herramienta para los límites de nuestra comprensión sobre la locura. Lo invito a no desanimarse. Sigamos leyendo.

El lenguaje del delirio es metafórico, con significados no convencionales. Estos requieren nuestra atención profunda y no estaría nada fuera de lugar, si es asistida por un psicólogo(a). El lenguaje que utilizamos para comunicarnos de por sí no es tan fácil de descifrar, pues si lo fuera no tendríamos tantos problemas de comunicación. Los códigos empleados por el psicótico resultan una travesía asimilarlos.

El esquizofrénico deja de ser esquizofrénico cuando se encuentra con alguien que cree que lo comprende. Cuando esto ocurre, gran parte de la extravagancia que es considerada como “signo” de la “enfermedad” simplemente se desvanece (Jung, citado por Huneeus, 1986: 160).

En la consultoría, una persona neurótica, como usted o como yo, llega con un síntoma que necesita descodificación, por ejemplo, “no sé cómo resolver mis diferencias con mi jefe”. En cambio, en la psicosis es distinto, “la persona llega con un síntoma, pero sabe por qué lo tiene: tengo el brazo paralizado porque mi padre me golpeaba ahí cuando era pequeño” (Leader, 2011: 163).

La personalidad psicótica requiere más que un diagnóstico que limite su mundo o un fármaco que absorba su creatividad. La psicosis es un estado del Ser que cuestiona todo el orden establecido creado por otras mentes psicóticas (o personas “normales”) que se aferran a girar el mundo en una sola dirección. Al respecto, me parece oportuno el aporte de Leader (2011):

El éxito aparente de los fármacos contribuyó a que se desviara la atención de los procesos mediante los cuales un paciente podría mejorar sin medicación (…) El sistema de clasificación DSM que surgió en este escenario consolidó el énfasis en la superficialidad y la visibilidad (…) Lo absurdo de este resultado debería hacernos comprender que el sistema diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales del DSM es para enloquecer (…) En este caso, el diagnóstico no se puede hacer basándonos en la conducta externa y los rasgos superficiales, son, al contrario, en cómo se expresa el individuo con el lenguaje (43-49).

Jaime Gómez Castañeda (2020) Locura compartida

Para Leader, se ha optado por la salida rápida que ofrece el fármaco dejando atrás la entrevista profunda que aporta más elementos a la comprensión de la personalidad psicótica. En un mundo dominado por la industria farmacológica parece irreal tomar otro camino.

Causas de la psicosis

Leader y otros psicólogos enfocan sus estudios a los vínculos familiares que se establecen en la niñez. Al parecer toda enfermedad mental se gesta en la atmósfera emocional de los primeros años de vida. “La psicosis es una estructura mental que se establece bastante pronto en la vida, probablemente en los primeros años” (Leader, 2011: 177). En la creación de esa estructura interviene un sistema de comunicación familiar roto. Benoit (1985), en su libro “El doble vínculo” señala como la comunicación patológica familiar toma partido en la génesis de la esquizofrenia:

Incomunicabilidad, impenetrabilidad, discordancia, rareza, ambivalencia, falsa indiferencia, son términos que caracterizan los razonamientos, las actitudes y la conducta de los esquizofrénicos.  Los esfuerzos pacientes del clínico y su intuición analógica, casi poética, no permitirán comprender sino una parte solamente de las alusiones y de los temas evocados en esos lenguajes oscuros.  Cada “esquizofreniano” (J. Haley) es un lenguaje no lenguaje, una comunicación fundada sobre la ruptura de la comunicación (p. 4).

Cita Leader (2011): “A pesar de la crueldad del sistema de su padre, la paciente le amaba apasionadamente. “era lo que mi padre quería que fuese. Su idea de mi es lo que yo era” (…) fue en ese momento cuando empezó a ver gatos a su alrededor (…), le decían lo que tenía que hacer (p.188). Cuando los padres imponen inconscientemente un tabú en el pensamiento, el niño construye un delirio (…) El lenguaje en sí mismo nos aliena, ya que debemos existir dentro de sus parámetros y estructuras (pp.192-196).

Desencadenamiento

Hace tres meses recibimos la noticia de que un familiar de entre 40 y 50 años de edad empezó a tener un comportamiento extraño: insultaba, desconocía a las personas, hablaba incoherencias, y manifestaba comportamientos inadecuados. La llevaron a atención médica y recetaron algunos fármacos, pero al parecer el diagnóstico apuntaba a que estaba perdiendo la razón.

Laspersonas sostenemos una supuesta homeostasis psíquica (estado mental aparentemente “normal”) por años o quizás décadas, hasta que es puesta en tela de juicio (Leader, 2011: 241). Los factores que desencadenan la psicosis son diversos, depende de la historia personal.

He practicado la psicoterapia por 14 años recibiendo en mi consultorio a una gran diversidad de personas que me han solicitan acompañamiento, al mismo tiempo, he confiado en la investigación cualitativa y cuantitativa para hacer de mi práctica profesional abordaje científico. En este camino he acompañado a personas psicóticas. Las cuales me han ayudado a creer en el trabajo interdisciplinario para darles una mejor atención.

Laing (1994) y el movimiento antipsiquiatría nos cuestiona: ¿quién es el loco, el psiquiatra o el que etiquetamos como loco?

En el mundo globalizado que actualmente vivimos, diversos colectivos se agrupan para exigir equidad e inclusión de sus diferencias individuales. Estamos siendo testigos de la emergencia de una sociedad incluyente cuya principal bandera son la defensa de los derechos humanos. Sin embargo, Bauman (2017) dice que las nuevas interpretaciones de la noción de derechos humanos básicos sientan las bases, como mínimo, para la tolerancia mutua, pero de ningún modo llega tan lejos como para sentar las bases de la mutua solidaridad (Bauman. 2017: 37). En este contexto, los locos correrán con la misma suerte que hace siglos: seguirán marginados y por lo tanto, incomprendidos en una sociedad que se cree “normal”.

¿Quién es el loco?

  1. Bauman, Z. (2017) La cultura en el mundo de la modernidad líquida. México. Fondo de cultura económica.            
  2. Benoit, J. (1985) El doble vínculo. México. Fondo de Cultura Económica.
  3.  https://dle.rae.es/psicosis
  4. Huneeus F. (1986)  Lenguaje, enfermedad y pensamiento. Chile. Cuatro vientos.
  5. Laing, R. (1994). El Yo dividido, un estudio sobre la slaud y la enfermedad. México. Fondo de Cultura Económica
  6. Leader, D. (2011) ¿Qué es la locura? México. Sextopiso.