Migrar al ciberespacio

Hemos ido perdiendo nuestra capacidad de prestar atención a lo que olemos y saboreamos. En lugar de ello, nos absorben nuestros teléfonos inteligentes y ordenadores. Estamos más interesados en lo que ocurre en el ciberespacio que en lo que está pasando en la calle”

Harari (2018)

Por: Mtro. Jaime Gómez Castañeda

Regina A. Gómez Aceves (2020) Migrar al ciberespacio.

Hace 4 o 5 meses, mis hijos me pidieron ayuda para hacer una tarea de su secundaria. Consistía en recortar de una revista, alguna noticia de importancia nacional. Posteriormente, darle seguimiento a esa noticia por una semana. Vivimos en Autlán de Navarro, Jalisco, México. Una pequeña ciudad cuyo símbolo de identidad mundial es el guitarrista Carlos Santana. Esa tarea me pareció un tanto extraña, primero, porque me di cuenta que yo ya tenía bastantes años sin acudir a un quiosco de revistas en Autlán y segundo, también varios años sin ver un periódico impreso de circulación estatal y/o nacional aquí.

Recorrimos los sitios donde yo acudía con frecuencia a comprar periódico o alguna revista, y la sorpresa que nos llevamos fue que ya estaban extintos esos medios de comunicación en formato impreso. Pero la tarea debía de hacerse. Sugerí imprimir, desde Internet, las notas que estaban buscando y realizar el resto de la actividad. Mis hijos, apegados al valor de la responsabilidad e indicaciones de su profesor no aceptaron la opción y bueno, busqué y busqué y al fin localicé algunos textos recortables.

Si googleamos “migrar al ciberespacio”, desde una IP en México, aparece como primer resultado un artículo del diario La Jornada que se titula “¿Migrar al ciberespacio?”, publicado el 5 de septiembre de 2009. El artículo resalta algunas conclusiones del segundo Festival de Revistas Culturales, cuyo propósito fue la reflexión en torno al tema Edición, crisis y nuevas tecnologías. Brennan (2009), el autor de ese artículo menciona que:

“El centro de la discusión fue la posibilidad (o necesidad perentoria, según el caso) de que las revistas culturales se publiquen en versión electrónica y puedan ser leídas y consultadas en Internet. ¿Cuál sería la motivación principal para que una revista cultural migrara a Internet?, porque es necesario actualizarse, atraer nuevos públicos, aprovechar al máximo las nuevas tecnologías, ya que muy pronto van a desaparecer las revistas editadas en soporte papel” (Recuperado el 25 de junio de 2020, de https://url2.cl/bjKkt).

Czubaj (2012) en su artículo “Cada vez más, las universidades migran al ciberespacio”, dice que, “en los últimos años, más de 30 universidades públicas y privadas de la Argentina llevaron sus aulas al ciberespacio” (Recuperado el 25 de junio del 2020, de https://url2.cl/Q1VSa).

Según el reporte de Digital 2020: Global Digital Overviw:

Más de 4.5 billones de personas están usando Internet a inicios de 2020, mientras que los usuarios de las redes sociales han superado la marca de los 3.800 millones. Casi el 60 por ciento de la población mundial ya está en línea, y las últimas tendencias sugieren que más de la mitad de la población total del mundo usará las redes sociales a mediados de este año (Recuperado el 25 de junio de 2020, de https://url2.cl/BAZnJ). 

Sin embargo, -continúa Global Digital Overviw-, “quedan algunos desafíos importantes y aún queda trabajo por hacer para garantizar que todos en todo el mundo tengan un acceso justo y equitativo a una conectividad digital que les cambie la vida” (Ibid). El reporte de Global Digital Overviw es muy completo, además de estos datos, describe la cantidad de usuarios en Facebook, Instagram, Linkedln, Twitter, Snapchat, Pnterest, Youtube, Tiktok, Whatsapp y algunas estadísticas de actividad online por países. Aquí pueden descargar el informe detallado de estos aspectos.

En México hay 80.6 millones de usuarios de Internet y 86.5 millones de usuarios de teléfonos celulares (INEGI, 2020 –Aquí descargar el documento-). Sin lugar a dudas, ésta y las estadísticas de Global Digital Overviw son una señal inequívoca de migración masiva al ciberespacio, que abrió sus fronteras en 1983.

Por las referencias ya citadas, el título, “Migrar al ciberespacio” sería obsoleto hoy en día. En 1983 parecería el eslogan perfecto para los creadores del Internet, sin embargo, no fue así, porque no se tenía la menor idea del impacto de esa tecnología en el mundo. Hoy, se cuenta con una inmensidad de estudios científicos acerca del uso del Internet, digamos, de haber migrado al ciberespacio y habitar allá tiempos prolongados. Este artículo se enfoca en los efectos positivos y negativos de migrar al ciberespacio. No es un ensayo profundo, tiene la intención de estimular la reflexión en la actualidad, que algunos llaman “Sociedad del conocimiento y de la información”.

Aunque parezca extraño, cuando he mencionado a personas conocidas el concepto Migrar al ciberespacio, he notado que les resulta chusco o futurístico y también irrelevante. Quizás no se han dado cuenta del todo, que parte de su personalidad ya representa un conjunto de datos binarios en el ciberespacio y la información que ha proporcionado al Internet ya se ha procesado miles de veces y quizás, muy probable, transformado en valores monetarios. El 60% de la población –retomo a Global Digital Overviw- ya está en el ciberespacio.

Medios de comunicación dejaron de imprimir sus ediciones y ahora están en Internet; las instituciones educativas hacen lo propio, justificándose en ampliar su cobertura y hacer de su propuesta algo globalizante, teniendo siempre como defensa el potencial del e-learning y la creencia en el paradigma del aprendizaje a lo largo de la vida. Empresas de todo tipo, oficinas de gobierno, ong´s, asociaciones civiles, colectivos y demás se han mudado al ciberespacio porque saben que el espacio virtual es un punto de reunión masivo donde la humanidad procesa grandes cantidades de información. Por otra parte, hemos visto el nacimiento de muchas entidades nativas digitales que se han creado para resolver nuevas necesidades.

El ciberespacio tal como lo define la Real Academia Española “es un ámbito virtual creado por medios informáticos” (recuperado el 25 de junio de 2020, de https://dle.rae.es/ciberespacio). No hay fronteras, abunda la libertad a un nivel sin limitaciones, lo único que cuenta es el código ético y moral del cibernauta. A este ambiente virtual también se mudan los defectos y contradicciones humanas, por ende, se está expuesto casi a los mismos problemas sociales que se tienen en el ambiente físico no virtual: robos, extorsiones, secuestros, robo de identidad, agresiones verbales, grupos extremistas, sexualidad insana, mentira, traición, avaricia, etc. No hay una ética intelectual del Internet (Carr, 2010: 55), todo se deja al “haber qué efectos genera en el cibernauta”.

Entonces podemos hacernos la siguiente pregunta ¿para qué migrar al ciberespacio? Si las empresas e instituciones lo han hecho, está bien, que innoven y satisfagan a los milenials. Esta puede ser una respuesta rápida de alguien de la generación Baby Boomers o Generación X. Aunque muchos procesos ya no están disponibles en forma física, estas personas mandan a sus nietos y sobrinos a “picarle” a las pantallas para hacer un trámite que se requiere procesar en línea, mientras ellos siguen su vida como hace 45 o 50 años. Algunos de esas generaciones se reconocen como “migrantes digitales”, es decir, han hecho el esfuerzo por adaptarse a los medios digitales: toman cursos en línea, manejan un Smart pone, descargan aplicaciones y se benefician del Internet hasta donde les sea posible. Aún vemos a algunos Baby Boomers intentando manipular alguna tecnología con éxitos limitados.

¿Cuál sería la respuesta de la Generación X o comúnmente conocida como Milenials y Generación Z? Siendo nativos digitales afirmarían que no es posible vivir sin el Internet. En el ciberespacio está todo lo que se tiene que saber y Ser. Estas generaciones creen en un Yo teatral que interactúa en una sociedad cosmopolita de la improvisación; me conecto y luego existo se convierte en la máxima. El Internet es el escenario del yo teatral (Rifkin, 2010: 545). Algunas personas de estas generaciones recomendarían: estudia en línea, goglea y aclara tus dudas, crea un perfil de Facebook, sube fotos a Instagram, gana dinero como Youtuber, estudia programación web, nanotecnología, bioingeniería, monta una empresa en línea, gana dinero como gammer, vuélvete loco por los likes y los retwits, crea contenido digital, no te quedes atrás, actualizarte, compra un Smart pone de alta gama, haz tus compras en línea, “whastapea”, compra un paquete de datos ilimitado, ve series por streaming, sigue a tus ídolos en las redes sociales, compra una Mac.

El historiador israelí Harari, Generación X va más allá y ensaya futuros inmediatos a través de hechos históricos analizados. Él nos deja ver con gran asombro el ingenio humano, pero también sus contradicciones. El Internet de todas las cosas probablemente se extenderá más allá del planeta tierra cubriendo toda la galaxia e incluso el universo (…) Este sistema cósmico de procesamiento de datos será como Dios. Estará en todas partes y lo controlará todo, y los humanos están destinados a fusionarse con él (Harari, 2016: 414). “En 2048, la gente tendrá que habérselas con migraciones al ciberespacio, con identidades de género fluidas y con nuevas experiencias sensoriales generadas por implantes informáticos” (Harari, 2018: 332).

Esta perspectiva de los alcances del ciberespacio y las inteligencias artificiales que a diario se conectan a él para interactuar con nosotros, nos debe invitar a reflexionar en nuestra mudanza al espacio virtual. El bigdata que alimentamos día con día con nuestras huellas en Internet pueden tener dos usos considerables: que se utilice la información en nuestro beneficio o que vaya en contra nuestra para manipular o hackear las personalidades (Harari, 2018: 338).

No ha habido alguien que entienda por completo la complejidad del ciberespacio. Los que somos Generación X sentimos que ya lo entendemos todo cuando sabemos utilizar una aplicación o una herramienta web. Nos asombramos cuando una niña de 8 años construye un robot o un niño keniano de 9 diseña y hace funcionar un lavamanos para prevenir el COVID-19. El Internet es un artefacto de estimulación multisensorial que moldea el cerebro humano de diversas formas.

Mi propuesta es migrar al ciberespacio, aun sabiendo que se está expuesto a riesgos, pero también, a grandes beneficios y satisfacciones. ¿Cómo hacerlo? La mudanza es una proyección de nuestra personalidad o si se quiere entender de otra manera, una extensión de nuestro Ser. El tiempo que vivamos no alcanzará para entender la complejidad del mundo, así hayamos leído una gran cantidad de libros u obtenido diversas certificaciones académicas o lo que se esté dispuesto a hacer para entenderse y entender la realidad; yo apuesto por una migración al ciberespacio como una oportunidad para aumentar el autoconocimiento, acercarse al conocimiento de los demás y no quedarse a ver pasar a los milenials y a la Generación Z como si fueran extraterrestres.

Casi todos, según las estadísticas hemos iniciado una migración al ciberespacio: tenemos cuenta de correo electrónico, un perfil de Facebook, Twitter, Instagram, un canal de Youtube, etc. Pero no lo es todo. La migración, según como la entiendo, es partir a un lugar por necesidad, cambio de plan de vida, trabajo o conflicto bélico. En el caso de la mudanza al ciberespacio no únicamente consiste en darse de alta en una red social, implica profundizar en la diversidad cultural del ciberespacio, aprender a esquivar las toneladas de información falsa, entender el lenguaje cibernauta, saber convivir en el espacio virtual, arriesgarse a incrementar las habilidades tomando un curso en línea, apreciar los contenidos digitales que realmente son útiles, aprender a proponer tus ideas, innovar con la tecnología digital para emitir mensajes de impacto, comprender y practicar la correcta forma de escribir en base a las netiquetas, etc. La lista es interminable. Debemos tener en cuenta que la migración no implica la despersonalización, sino, estaríamos hablando de un conflicto del Yo que nos llevaría a tomar un proceso terapeutico. El aspecto más importante en este proceso es saber identificar qué lugar de nuestra vida le daremos a nuestro hábitat en Internet y al que tenemos en la realidad tangible. Siempre será muy sabio encontrar el equilibrio.

En febrero de 2020, formalmente inicié un proceso de migración al ciberespacio, en la búsqueda de “hacer contacto” con las personas que ya habitan esa dimensión. Construí Nota del Autor como nave ciberespacial para tal propósito. Mi medio de comunicación es el pensamiento liberado en las letras, estructuradas en: reflexiones, análisis, crítica e investigación científica. 

¿En qué etapa te encuentras de tu migración al ciberespacio?

Bibliografía

1.-¿Migrar al ciberespacio? Recuperado el 25 de junio de 2020. https://www.jornada.com.mx/2009/09/05/opinion/a04a1cul

2.-“Cada vez más, las universidades migran al ciberespacio”. Recuperado 25 de junio de 2020 de, https://www.lanacion.com.ar/sociedad/cada-vez-mas-las-universidades-migran-hacia-el-ciberespacio-nid1488989

3.-Carr, N. (2010). Superficiales, ¿Qué está haciendo Internet con nuestras mentes? México: Taurus.

4.-Harari Y. (2018) 21 lecciones para el siglo XXI. México. Debate.

5.-Harari. N. Y. (2016). Homo Deus. Breve historia del mañana. México: Debate.

6.-INEGI (2020) Comunicado de prensa número 103/20. En México hay 80.6 millones de usuarios de internet y 86.5 millones de usuarios de teléfonos celulares: endutih 2019. Recuperado el 25 de junio de 2020, de https://www.inegi.org.mx/contenidos/saladeprensa/boletines/2020/OtrTemEcon/ENDUTIH_2019.pdf

7.-Real Academia Española. https://dle.rae.es/ciberespacio

8.-Reporte de Digital 2020: Global Digital Overviw, recuperado el 25 de junio de 2020, de https://url2.cl/BAZnJ

9.-Rifkin J. (2010) La civilización empática. La carrera hacia una conciencia global en un mundo en crisis. México. Paidós.