Poesía

Jaime Gómez Castañeda (2020) “Esperanza”

La poesía es uno de los lenguajes de nuestro drama existencial. En él vemos fusionados el pensamiento y las emociones. Simbiosis necesaria del Ser humano. El pensamiento por sí mismo no puede existir, al menos que haya un sentir que le evoque imágenes y las transforme en símbolos. La emoción necesita de su intérprete para existir, el pensamiento.

En este espacio, las letras se liberan en la poesía, para emprender un viaje donde no hay destino, sino experiencias por vivir. Cada fragmento es una experiencia narrada por un conjunto de letras que viajan por el océano de las emociones.

Les recomiendo leer al poeta Español Marc. J. Mellado, un reciente amigo de Nota del Autor. Hagan clic en Qué me queda del verano para leer su creación poética.

Erase una vez el hombre

El miedo se ha apoderado del mundo, del miserable y ridículo ego del hombre.
Se dice que El hombre está en la cumbre de la cadena alimenticia. Falso.
La suerte del Hombre lo ha puesto ahora en el hoyo de una cucaracha: encerrado, 
enclaustrado, pensando y viendo pasar el día y las noticias como si viviera el mundo
 desde un búnker pos apocalíptico.

Qué frágil eres Hombre. Me das risa y al mismo tiempo vergüenza y pena.
El poderoso homo sapiens encerrado en su propia casa, 
destinado a ver por televisión la 6ta temporada del COVID-19.

¿Qué harás? Acatarás lo que se te dice como fiel sabueso para respetar
el mandamiento de “¿no rebelarte a tus mayores”?

Tu libertad es tan pobre como tu conocimiento de ti mismo.

Ahora, Hombre, eres frágil.
Tienes miedo no sé de qué.

Ahora valoras más lo que algunos pudieran o pueden hacer por ti.

Hombre: me siento y te contemplo. Muevo mi cabeza en dos sentidos
 y echo a reír. Cómo me río... me mofo de ti, de tu incapacidad para gobernar la paz; 
me río de tu soledad, de tu individualismo, hasta de tu corriente significado de la vida.

Eres una broma. No tienes valor para enfrentar la realidad que has creado. 
Esa que te tiene ciego, gordo de mentiras y tonto de tus tonterías.

¿En qué te has convertido?:
¿en esclavo del internet?
¿en un iluminado por los influencers?
¿en un ser “informado”?
¿en un ser “equilibrado”?
Yo sé en qué te has transformado:

Eres un caminante sin camino, porque no sabes a dónde te llevan tus pasos. 
Cuando eliges un camino, de inmediato cambias de parecer tomando otra dirección
por culpa de tu ser curioso e inquieto.

Eres un sueño que no ha despertado.
Eres un pedazo de música que no encuentra su final.
Eres un grano de arena en el desierto que cree que todos lo ven.
Eres un náufrago sin isla.
Eres una puerta sin cerradura.
Eres una cerradura sin puerta.
Eres un globo perdido entre las nubes.
Eres “érase una vez”, una y otra vez. Eres un cuento que se repite de muchas maneras.

Eres la fe perdida, el Dios imaginario.
Eres un niño que juega a atrapar estrellas en el día, cuando todos están dormidos.
Eres la palabra mal escrita.

Hombre, vuelve tu mirada hacia ti y recompone el sentido.
Hombre, vive libre, encuentra tu ficción posible.
Desafía tu pobreza espiritual y a la palabra que gobierna tu cansancio.
Libérate de la ambulancia que viene por ti y respeta el lugar que ocupas en el universo.

Jaime Gómez Castañeda
4 Abril 2020
LAS TARDES

Todavía está en las tardes, tu llegada a casa, después de la jornada.
El motor de tu camioneta, y  a veces el claxon, avisando que ya has llegado.

Puedo voltear hacia la puerta de la casa
y ver tu imagen ingresando: el sombrero, la playera blanca y el pantalón color beige.

Las tardes que alguna vez compartimos, estaban selladas con acompañamiento paternal.
Ver un partido de fut bol en la televisión, esperar la cocción de unas semillas de calabaza,
disfrutar de los elotes en agosto y septiembre, volvían los instantes únicos. Familiares.

No había mucha plática. Era simplemente compartir la tarde, disfrutar el final del día.

Nunca vi el cansancio en tu cuerpo.
Llegar a casa, era hacer otras actividades, no caer en un estado totalmente sedentario.
Era frecuente, sentir tu necesidad de darnos compañía y que estuviéramos contentos.
Después de mis 30, era muy agradable que nos compraras unas cervezas, botana o refresco.

Llegaba la hora de la cena y era común verte bañado, 
peinado y perfumado tomando tus alimentos en la barra de la cocina.

Ya, un poquito noche, tu televisión encendida
era señal de que ya estabas acostado, reponiendo energías
para regresar a la jornada del día siguiente.

Hoy, es otra tarde que no comparto contigo.
Un poema abre tu recuerdo
y la tarde de este día, me insiste nuevamente,
que hace tiempo que partiste y no regresarás.

Te extraño en el viento 
que no puedo atrapar
y conservar para siempre.

Te extraño en las horas que terminan pronto,
y no alargan más sus minutos.

Te extraño en el sol que se oculta cuando tiene que hacerlo,
y no hay nada que hacer.

Te extraño en la lluvia, que refresca dos parcelas con maíz,
porque sé que ninguna cosecha será igual.

Te extraño en el canto de las golondrinas,
porque sé que son libres
y que no cantarán cuando yo lo diga.

Te extraño en ese rancho que dejaste,
porque sé que muchos ya lo han dejado para no regresar.

Te extraño en la familia
porque sé que no volveremos a estar completos.

Te extraño en ese último abrazo. Papá. 

20/JUNIO/2020
HOMBRE SIN METAS

El ingenio, es el arma que utiliza 
para disparar proyectos y crear posibilidades
que pocos vemos en el espacio imaginado.

No es de muchas letras,
sin embargo, le sobran estrofas
para plasmar lo que está en su mente y sus manos.

Desempeña su trabajo
como si se acabara el mundo
y nadie lo haría mejor que él.

Su inteligencia es prodigiosa,
pero la rebasa el corazón
que le pone a todo por su familia.

Me enorgullece su trayectoria.
Ha escalado sus montañas
y ha visto otras en el horizonte.
Para un tipo como él, no existen las mentas.
Las metas están hechas para los que se conforman.

Se guía por las rutas infinitas
del pensamiento matemático.
Ahí, no hay metas, solo creación.

Te vi como un ejemplo
cuando íbamos rumbo a tu boda.
Supe que habías crecido y ya eras un adulto.
No entendí más, hasta después.

Tus hijos te apodan "papá"
y lo atestiguo con admiración,
porque cuando lo pronuncian,
en sus voces se asoma el amor con que los has tocado.
"Papá" o "Papi" son el eco de tu amor en ellos.

La vida que estalla en cada latido de tu corazón,
hoy nos recuerda que aún falta mucho por quererte,
admirarte, abrazarte y reír de tus ocurrencias.

¡Felíz año 44!

23/JUNIO/2020
LA LLUVIA

Un cielo de julio estaba sobre nosotros.
Las nubes, de un gris oscuro,
nos prevenían de la inminente lluvia.

En frente de nosotros, un lago silencioso,
rodeado de basta vegetación
y una cabaña que expulsaba humo de su chimenea.

Elegimos esa tarde, ese lugar
para estar el uno con el otro:
mirarnos sin futuro, ni pasado,
tocar nuestras manos sin prisa,
hablar sin importar los acuerdos,
reírnos y compartir la espontaneidad.

Llegó la lluvia y borró un tanto la apariencia.
Vi que no supiste que hacer:
si guardar los aperitivos o besarme entre la lluvia.
Yo también me vi sorprendido:
o levantaba la sábana en la que nos sentamos,
que ya estaba mojada,
o te acercaba junto a mí para protegerte de la lluvia.

Al mismo tiempo, nos sentamos y echamos a reír.
Nos pusimos uno al lado del otro y solo disfrutamos la lluvia.
Aquel día, aquella tarde, aquel sitio, aquel lago, ya nos pertenecía.
Ambos lo sabíamos cuando nos abrazamos.

La lluvia cesó y comenzamos a guardar las cosas.
Me pediste guardar el momento con una fotografía
y yo sonreí.

12/JULIO/2020
EL BOSQUE

Eran las 5 de la tarde.
Sentí un inesperado impulso por salir a hacer una caminata.
Era noviembre y el clima ya era frío.
 
Crucé la carretera y me dirigí al bosque.
Había algo en mí que necesitaba soledad.
No tomé ningún sendero,
preferí experimentar y diseñar mi ruta.
 
De inmediato, sentí la sombra de los árboles y
mi pensamiento comenzó a vagar sin sentido.
No lo detuve. Dejé fluir el azar y lo inesperado.
 
Cuando había recorrido cerca de un kilómetro,
divisé a unos 50 metros una pequeña plazoleta.
Me sorprendí.
Al acercarme por completo vi que había dos bancas rústicas
de madera vieja, ancladas a en un antiguo piso de ladrillo
 
Pero esto no fue lo que me sorprendió.
En una de las bancas estabas tú,
leyendo al viejo Jaime Sabines
en la segunda estrofa de los amorosos.
 
Mi llegada sorprendió tu lectura
y súbitamente cerraste el libro
para voltear sobre tu hombro derecho
y descubrir que era yo. Otro caminante ensimismado.
 
Intercambiamos saludos y nos preguntamos ¿qué hacíamos ahí?
Soy un pensador libre -dije-.  Me sumerjo en el vino de la poesía
y ya embriagado, escribo sin la locura humana.
Yo vengo a este sitio recurrentemente a encontrarme con los poetas.
En la intimidad de este bosque,
sus estrofas me enseñan del amor, la belleza y libertad.
 
Nos encontramos en una mirada profunda y sonreímos.
Eran después de las 6 de la tarde
cuando supe aquel día que no había salido a caminar
sino a encontrarte.

18/JULIO/2020
AUTORÍA

Prefiero no leer ese verso.
Cerrar el poemario
y soñar por mi mismo,
vaciar mi presente
y entregarme al
sonido de mis emociones.

No quiero seguir
el guión de Benedetti.
Quiero escribirte sin paternidad,
a la luz de una tarde sin sol,
con un cielo al borde del llanto.

Te escribiré con el alma descalza,
sin protección,
para sentirte en mis letras
y hacerte venir por las noches
en mis sueños.

Deseo ser yo
quien te transforme en poesía.
Anhelo ser el autor de tus lienzos
para encantar tus alas por siempre.

Quiero ser yo.

20/JULIO/2020

DUELO

Es mejor tomar la retirada
cuando las velas están rotas
y el mar se ha secado.

Recorrí 20 mil leguas
como lo hizo el capitán Nemo
pero no fue suficiente.

Me aferré al sueño
de pescar cientos de Mobi-Dick
aún sabiendo que perseguía un fantasma.
Y ahora, el corazón anhela el regreso.

No hay la tierra firme que Colón gritó.
Ni la fuente de eterna juventud
que Sparrow descubrió.
Sólo aves que vienen y se van
y las horas que matan el tiempo
a cada segundo.

Será mejor regresar con los míos,
los vivos, que necesitan mi navío.
Y dejar que los muertos entierren
a sus muertos.

4/Sep/2020

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